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Ríos, arroyos y embalses

Embalse de los ciervos 1

La red hidrológica del Parque comprende parte de tres cuencas: la cuenca del Manzanares, del Jarama y del Guadarrama, todas ellas incluidas en la cuenca del Tajo. El río Manzanares en su nacimiento, en el Ventisquero de la Condesa, recoge el agua de numerosos arroyos que vierten en él, configurando el caudal del río. En toda esta zona es un río típico de montaña, con fuertes pendientes y aguas rápidas. En los materiales graníticos, el río sigue líneas de fractura, por lo que forma fuertes ángulos a lo largo de su recorrido. Inmediatamente al sur del pueblo de Manzanares, el río forma, junto con arroyos como el Mediano, el Samburiel o el Chozas, el embalse de Santillana, del que parte el canal del mismo nombre que suministra agua potable a Madrid. Por su parte, el río de la Venta, recoge las aguas del valle de la Fuenfría, siendo uno de los principales afluentes del río Guadarrama. Perteneciente a la cuenca del Jarama, dentro del Parque fluye el tramo alto del río Miraflores, que forma un pequeño embalse a los pies del puerto de la Morcuera.

La hidrología subterránea, al ser las rocas en el tramo alto impermeables, no tiene una importancia específica, ya que las únicas posibilidades de captación de agua subterránea van a ser fracturas y zonas de alteración. Al sur del ámbito granítico de la sierra se localiza parte de un importante sistema acuífero subterráneo, conocido como «Terciario detrítico de Madrid-Toledo-Cáceres», el cual presenta en esta zona la facies más permeable y, por tanto, de mayor interés (facies Madrid). En él, la matriz arcósica funciona como un acuífero libre, de media a baja permeabilidad, que se recarga a partir de la infiltración de la lluvia y se descarga en los ríos. Los lentejones alargados de gravas y arenas que presenta el intercalado funcionan, a su vez, como canales de circulación preferente, siendo recargados por goteo desde la matriz y descargándose de igual modo en los valles. Al ser los valles zonas de descarga, el nivel piezométrico en los mismos está a menor profundidad, por lo que en ellos los pozos deberían ser siempre surgentes. En la actualidad, esto no ocurre casi en ningún caso como consecuencia de la sobreexplotación a la que se ha sometido al acuífero.