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Rebollares y Melojares

Estas formaciones, dominadas por el roble rebollo o melojo (Quercus pyrenaica), estaban escasamente representadas en el Parque declarado en 1985, aún siendo uno de los ecosistemas más característicos de la Sierra madrileña. Esta situación se modificó con la ampliación de los límites del Parque producida en 2003 (Ley 10/2003, de 26 de marzo), en la que se incluía en el espacio protegido, las laderas de la Najarra (Miraflores de la Sierra), en las que estas formaciones ocupan una extensa superficie, si bien, con carácter general los pinares de repoblación están instalados en medios en los que la vegetación potencial se corresponde con estas formaciones de frondosas. La intensa explotación que, históricamente, ha soportado estas masas (carboneo y extracción de leña, fundamentalmente), ha provocado que, en muchas zonas, la mayor parte de los árboles procedan de brotes de cepa y presentan un porte pequeño. Aún así, hay parajes donde existen rebollos con un porte notable.