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Arte y arquitectura

Muchos han sido los pueblos que se han establecido en lo que es hoy el ámbito territorial del Parque, dejando como legado construcciones y restos arqueológicos, testimonio de su cultura, lo que confiere a este espacio protegido un notable valor añadido.

Desde la prehistoria el hombre ha habitado estas tierras, como prueban los indicios de asentamientos durante este periodo en el entorno de La Pedriza, lugar que proporcionaría cobijo en su atormentado relieve. Además, las fértiles tierras del valle del río Manzanares facilitarían la obtención de alimento. De la Edad de Bronce destacan las pinturas rupestres localizadas en 1.987 en un abrigo natural, en la finca de "Los Aljibes", en La Pedriza.

A partir del siglo III aC y posterior al abandono de la península por parte de los cartagineses, comienza el proceso de romanización en el marco hispánico. Madrid se ve muy favorecida por el paso de dos vías romanas principales, que se cortaban en Titulcia: la que enlazaba Caesaraugusta (Zaragoza) con Emeritagusta (Mérida) y la que venía de Austericaugusta (Astorga) uniendo las cuencas del Duero y del Tajo por Guadarrama. Esta segunda vía, que penetraba en la provincia por el puerto de la Fuenfría atravesando más tarde Cercedilla, Villalba, Torrelodones y El Pardo, se usó durante la Edad Media e incluso hasta el tiempo de Carlos III, conservándose aún tramos en perfecto estado.

Los musulmanes entraron en la Península a principios del siglo VIII, conquistando gran parte de su territorio en poco tiempo. Buena parte de las tropas musulmanas, en su mayoría beréberes se asentaron posteriormente en la sierra madrileña, haciendo pensar que fueron los fundadores de bastantes pueblos de la zona como Moralzarzal, Torrelodones o Bustarviejo. La resistencia cristiana dio lugar a la fortificación de ciudades como Madrid por parte de los musulmanes, estableciendo también torres de vigilancia por Guadarrama, como la que existe actualmente en lo alto de una colina de Torrelodones, visible cuando se circula por la autovía A-6.

No obstante, aunque quedó reflejada la presencia romana, visigoda y árabe, es a partir de la Reconquista cuando se intensifica la actividad humana en la zona, influyendo significativamente en el paisaje.

En el siglo XIII la sierra de Madrid se vió poblada por numerosos pastores segovianos, que fundaron pueblos como El Boalo, Soto del Real, Hoyo de Manzanares y Manzanares el Real. Reflejo de esta orientación pastoril es la toponimia de algunos pueblos, como "Boalaga" que significa "Buey dehesa" y es como se conocía a El Boalo, o "chozas de la Sierra" nombre que se utilizaba para Soto del Real. A finales de este siglo y para acabar con las continuas disputas que se generaban entre los Concejos de Madrid y Segovia, Alfonso X el Sabio tomó el Sexmo de Manzanares (los Alfoces, división territorial típica de la época, se formaban por seis partes denominadas Sexmos) para la Corona llamándose desde entonces El Real de Manzanares.

Numerosas iglesias, ermitas y conventos salpican la región, muchas de las cuales han sufrido reedificaciones debido a deterioros marcados por distintas épocas bélicas. Del siglo XVI y XVII caben destacar la iglesia de Nuestra Señora la Blanca de Cerceda; la iglesia parroquial de San Sebastián Mártir de El Boalo, la capilla de San Francisco en Colmenar Viejo o la ermita de Peña Sacra, esta última en Manzanares el Real dentro de los límites del Parque Regional.

Los elementos arquitectónicos más relevantes presentes en el Parque son el Castillo de Manzanares el Real, que mezcla estilo castellano y gótico, y el Castillo de Viñuelas (Madrid)

Por último, aunque su construcción es más reciente, hay que mencionar el Palacio del Canto del Pico (Torrelodones), construido en 1.920 por el Conde de Almenas.

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